| Cultivo de la yerba mate -Primera parte- |
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Región de origen, suelo y clima El área de distribución natural de la planta de yerba mate es muy restringida, encontrándosela en estado silvestre o en plantaciones cultivadas en la zona delimitada por el Este por el Océano Atlántico y al Oeste por el río Paraguay entre los 18 y 30 grados de latitud sur. Planta típica da la cuenca del Alto Paraná, Alto Uruguay y algunos afluentes del río Paraguay; los ensayos efectuados en regiones de igual clima, en América del Norte, África y Asia han fracasado hasta el presente. Suele encontrársela rebasando aisladamente hacia el norte esta zona, entre ejemplares de araucarias brasiliana, pero recién alcanza a formar "manchones" y montes cerrados en las latitudes más australes. Como planta subtropical o tropical, requiere elevadas temperaturas, mucha humedad en la tierra y el ambiente, condiciones que poseen las zonas bañadas por el Alto Paraná, con abundancia de macizos boscosos y cursos de agua abundantes como para satisfacer las exigencias de esto cultivo, que necesita unos 1.500 milímetros de lluvia anuales, con caídas frecuentes en los meses de septiembre a febrero. El cultivo En la peculiar constitución anatómica de la semilla y particularmente si éstas no son frescas, radican las dificultadas de su germinación. Precisamente la carencia de semillas frescas que debían traerse de largas distancias, fueron causal de los fracasos y desalientos iniciales de los pioneros de su cultivo, Tanto fue así que se consideraba como incuestionable que, siendo una planta esencialmente selvática, sólo germinaba y prosperaba en su hábitat natural y dio pie para que la población autóctona, en su mente infantil, afirmara que desde la expulsión de los jesuitas una maldición pesaba sobre la planta. impidiendo su propagación artificial. Durante los primeros tiempos, mediante "aripucas" (pirámides construidas con astillas de maderas, entrecruzadas) "ponchos" o "pantallas" de paja brava, o "estacas", abiertas hacia el norte, se protege a la plantita del frío, viento e insolación. Para su buena conservación, numerosos trabajos culturales anuales, que se adecuan a las necesidades y características de la plantación y terreno, consistentes en "podas de limpieza", carpidas, aradas y disqueadas, macheteadas, etc; tareas que en la actualidad han sido tecnificadas. En la peculiar constitución anatómica de la semilla y particularmente si éstas no son frescas, radican las dificultadas de su germinación. Precisamente la carencia de semillas frescas que debían traerse de largas distancias, fueron causal de los fracasos y desalientos iniciales de los pioneros de su cultivo, Tanto fue así que se consideraba como incuestionable que, siendo una planta esencialmente selvática, sólo germinaba y prosperaba en su hábitat natural y dio pie para que la población autóctona, en su mente infantil, afirmara que desde la expulsión de los jesuitas una maldición pesaba sobre la planta. impidiendo su propagación artificial. Durante los primeros tiempos, mediante "aripucas" (pirámides construidas con astillas de maderas, entrecruzadas) "ponchos" o "pantallas" de paja brava, o "estacas", abiertas hacia el norte, se protege a la plantita del frío, viento e insolación. Para su buena conservación, numerosos trabajos culturales anuales, que se adecuan a las necesidades y características de la plantación y terreno, consistentes en "podas de limpieza", carpidas, aradas y disqueadas, macheteadas, etc; tareas que en la actualidad han sido tecnificadas. Suele encontrársela rebasando aisladamente hacia el norte esta zona, entre ejemplares de araucarias brasiliana, pero recién alcanza a formar "manchones" y montes cerrados en las latitudes más australes. Como planta subtropical o tropical, requiere elevadas temperaturas, mucha humedad en la tierra y el ambiente, condiciones que poseen las zonas bañadas por el Alto Paraná, con abundancia de macizos boscosos y cursos de agua abundantes como para satisfacer las exigencias de esto cultivo, que necesita unos 1.500 milímetros de lluvia anuales, con caídas frecuentes en los meses de septiembre a febrero. El cultivo En la peculiar constitución anatómica de la semilla y particularmente si éstas no son frescas, radican las dificultadas de su germinación. Precisamente la carencia de semillas frescas que debían traerse de largas distancias, fueron causal de los fracasos y desalientos iniciales de los pioneros de su cultivo, Tanto fue así que se consideraba como incuestionable que, siendo una planta esencialmente selvática, sólo germinaba y prosperaba en su hábitat natural y dio pie para que la población autóctona, en su mente infantil, afirmara que desde la expulsión de los jesuitas una maldición pesaba sobre la planta. impidiendo su propagación artificial. Durante los primeros tiempos, mediante "aripucas" (pirámides construidas con astillas de maderas, entrecruzadas) "ponchos" o "pantallas" de paja brava, o "estacas", abiertas hacia el norte, se protege a la plantita del frío, viento e insolación. Para su buena conservación, numerosos trabajos culturales anuales, que se adecuan a las necesidades y características de la plantación y terreno, consistentes en "podas de limpieza", carpidas, aradas y disqueadas, macheteadas, etc; tareas que en la actualidad han sido tecnificadas. En la peculiar constitución anatómica de la semilla y particularmente si éstas no son frescas, radican las dificultadas de su germinación. Precisamente la carencia de semillas frescas que debían traerse de largas distancias, fueron causal de los fracasos y desalientos iniciales de los pioneros de su cultivo, Tanto fue así que se consideraba como incuestionable que, siendo una planta esencialmente selvática, sólo germinaba y prosperaba en su hábitat natural y dio pie para que la población autóctona, en su mente infantil, afirmara que desde la expulsión de los jesuitas una maldición pesaba sobre la planta. impidiendo su propagación artificial. Durante los primeros tiempos, mediante "aripucas" (pirámides construidas con astillas de maderas, entrecruzadas) "ponchos" o "pantallas" de paja brava, o "estacas", abiertas hacia el norte, se protege a la plantita del frío, viento e insolación. Para su buena conservación, numerosos trabajos culturales anuales, que se adecuan a las necesidades y características de la plantación y terreno, consistentes en "podas de limpieza", carpidas, aradas y disqueadas, macheteadas, etc; tareas que en la actualidad han sido tecnificadas. |
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